Muchas veces se dice que “Una imagen vale más que mil palabras”, y muchas veces es cierto y otras muchas no. Las imágenes y los textos son compañeros de viaje que colaboran, se complementan y se refuerzan entre sí. Porque sí es cierto que se necesitan 7 palabras y 30 letras para explicar este concepto. 

Hoy os queremos enseñar la relación entre texto e imagen, y las diferentes maneras de combinarlos según el mensaje que quieras transmitir. 

Quizás pensáis que hay cierta rivalidad entre ambas formas comunicativas, lo cierto es que con el paso del tiempo  se han ido complementando para ayudar a expresar aquello que nos quieren transmitir. Es decir, una imagen acompañando una noticia de periódico puede ser muy útil para tener una idea gráfica de cómo interpretar el texto y saber de lo que se está hablando. Por otro lado, una campaña publicitaria donde encontramos una imagen ya significativa y que está transmitiendo un mensaje, acompañado de un pequeño texto para ayudar a contextualizar y acabar de transmitir el mensaje. 

La verdad es que deberíamos amar las imágenes y las palabras por igual, ya que encontrando la combinación perfecta es una herramienta de armas tomar, con la que podemos conseguir la mejor comunicación, una buena transmisión del mensaje y crear un fuerte recuerdo en la mente de aquellos que nos leen.

Así que estas son las diferentes fórmulas de combinar la imagen y el texto, siendo la imagen acompañante del texto, o el texto acompañante de la imagen, según el objetivo de tu mensaje. 

· Contextualiza la imagen 

Aunque las imágenes sean una buena opción para transmitir un mensaje, es una realidad que presentan ciertas limitaciones, ya que es la captura de un momento o elemento. Es por eso que muchas veces las imágenes pueden desencadenar a tener diferentes interpretaciones según la persona o personas que la están observando. Y que se paren a preguntar… ¿Qué representará? 

Gracias a un pequeño, claro y conciso texto podremos reconducir la interpretación del mensaje, ya que nos ayuda a contextualizar y entender la imagen. 

· El lenguaje de las imágenes

De por sí, las imágenes transmiten un mayor efecto en la mente de las personas, ya que sus elementos son visuales e impactan con mayor facilidad en el cerebro humano. 

Las imágenes nos pueden trasladar a momentos, lugares o estados emocionales, que, con tan sólo verlas identificamos un recuerdo en nuestra mente. 

Pero quizás, solo las personas que han vivido esa experiencia, o han estado en ese lugar, o saben de lo que se habla, podrían entender estas imágenes, mientras que el resto no entendería qué se está intentando transmitir. Así que es por eso que utilizando un pequeño texto como accesorio que complemente la imagen puede acabar de dar la guinda al pastel, y que su mensaje e interpretación sea el correcto. 

· Antídoto para las dudas

Hay veces que un titular o texto puede chocarnos tanto, que dudemos sobre lo que acabamos de leer y cuál debería ser la interpretación correcta. Pero sobre todo, y lo más importante, pensamos y dudamos sobre cuál es el mensaje que han querido transmitir, y que nosotros tenemos que captar y entender. 

Es por eso que, en estos casos, añadir una imagen de soporte proporciona esa falta de entendimiento y de información que presenta el texto y que necesitamos para captar y comprender el mensaje. 

· Juego de contraste

Los contrastes entre texto e imagen funcionan muy bien, sobre todo en el ámbito de la publicidad. Es decir, las imágenes nos muestran una idea sobre algo, y nos muestran una realidad que, al verla, podemos entenderla. Por otro lado tenemos el texto, que también explica o menciona una idea sobre esta misma cosa, pero de una manera diferente, y que también podemos entender. 

Creer que no están relacionados entre sí es un error. Ambos elementos tienen el objetivo de plasmar una idea, con el mismo mensaje a transmitir, pero presentando juegos de palabras o incluso palabras contrarias a las imágenes. 

Y aquí está la magia, combinar ambos elementos al mismo nivel de manera que ambos tengan la importancia que merece, y que aun pareciendo que no está correctamente, finalmente te transmite el mensaje correcto. 

Seguramente existan cientos de posibles combinaciones entre imagen y texto, y aquellas que aún están por crear e inventar. Ambos elementos tienen un fuerte poder de comunicación, creando un gran impacto y persuasión en las personas que están recibiendo el mensaje. Muchas veces es cuestión de probar y probar qué manera es la que nos conviene según nuestro tipo de mensaje, qué efecto queremos provocar en el cerebro de los que lo ven, y cómo queremos que interpreten nuestros mensajes y por lo tanto cómo queremos que nos recuerden.