James Brand Christmas Party

La crónica de la James Brand Christmas Party el pasado viernes día 15 de diciembre podría resumirse de la siguiente manera:

  1. Ninguno de los miembros del equipo sabe dónde se va a cenar.
  2. Se acumulan centenares de teorías y rumores acerca de dónde tendrá lugar el evento.
  3. La velada arranca con un recital de villancicos.
  4. Nos llevan a la puerta de un bingo haciéndonos creer que nos darán dinero para gastar en la ruleta. Nos lo creemos. La encargada casi nos echa cuando nos ve intentando entrar en masa.
  5. Un gato de cerámica, un vibrador, un esqueleto, un amigo gay hinchable y un bikini de caramelo reinan en el “cabrón invisible”.
  6. Lo que empezó en un parque de bolas infantil, acabó en una disco de moda.

¿Verdad que esta historia promete? Quedaros para saber más.

“Todo niño es un artista, porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse”. O eso fue lo que seguramente se pensó al organizar la cena de empresa de James Brand & Co, porque nos lo pasamos cómo niños.

La jornada comenzaba sobre las 19:00 disfrutando de unos villancicos organizados por la Casa Ametller, edificio en el que se encuentra nuestra agencia.

El equipo no tiene ni idea de qué es lo que tienen preparado desde dirección para esa noche, sólo se da una pista: “llevad ropa cómoda y ropa de recambio”

Después de los villancicos, despistados y desorientados, nos desplazamos en metro y al poco rato y para prolongar el despiste, nos metemos en un bar para tomar unas cervecitas y calmar los nervios.

De repente nos encontramos frente a la puerta de un bingo, con la indicación de organizar equipos a los que se les repartirá dinero con un objetivo claro: quién salga con más beneficios gana y decide dónde se cena. Nos lo creemos e intentamos cruzar el hall, la encargada del local, compinchada, se asusta al ver que de verdad vamos a entrar. Casi nos echan. Finalmente nos dicen que era una coña y nos marchamos.

El siguiente destino es un parque de bolas infantil, ya no nos creemos nada, así que nadie se atreve a dar el primer paso y entrar. Algún valiente lo hace y el resto le sigue. ¡Empiezan los Juegos de James Brand Christmas!

 

 

Dos equipos, cuatro pruebas y un solo ganador. Parece que en esta competición todo vale, los jugadores lo dan todo (incluso algún empujón por llegar el primero). Pero todo acaba en carcajadas, compañerismo y un empate. Todos ganan.

Después de dejarnos la piel en la competición es la bien merecida hora de cenar. ¿Dónde iremos, dónde iremos? Y al final llegamos a un histórico japonés de la ciudad. Una gran cantidad de sushi y variada comida japonesa nos esperaba, y el equipo se vuelve loco al descubrirlo. Acabamos con toda la comida del local.

 

 

El “cabrón invisible”, el saco de los disfraces de Papá Noel, los premios a la foto más frikie del pasado y a la mejor foto de la infancia amenizan la cena. Pelucas por doquier, un gato de cerámica, un amigo gay hinchable, un vibrador,… todo parece tener cabida en esta fiesta. Primeras copichuelas, brindis y jolgorio…

Y concluimos la noche moviendo el esqueleto en una disco de temazos, y casi que por el bien de todos lo vamos a ir dejando justo aquí… Porque lo que ocurre en las fiestas discotequeras de James Brand se queda en James Brand…. O eso esperamos…

Feliz Navidad y Felices Fiestas!