I feel Good! HAPPY JOB.

 

Decían que James Brown era el hombre más trabajador del mundo y ese fue uno de sus principales apodos durante buena parte de su carrera: “The hardest working man”. Y del mismo modo James se definía como una persona tremendamente feliz con su trabajo. Ya lo dijo en esas 3 sencillas palabras que pasaron a la historia “I feel Good”. Este sería también el mejor título para nuestro programa de felicidad. Ser feliz en el trabajo para muchos es tan solo una utopía.

Para llegar a alcanzar cualquier cosa, hay que perseguirla. Para nosotros la felicidad en la empresa y en los equipos de trabajo siempre ha sido uno de los factores más importantes en todo nuestro grupo.

La felicidad es aquello que más buscamos todos en cualquier ámbito de nuestra vida. En James Brand nos tomamos muy en serio la felicidad. La felicidad se planifica, se crea, se cultiva, se diseña, se cuida. Hay que darle importancia, tiempo, atención y sobretodo acciones para que esta exista.

El llamado «Job Wellbeing and Job Happiness» es un factor indispensable para entender el modelo y la política de RRHH de James Brand Group.

Una política que contempla valores corporativos y programas de felicidad para cuidar de los aspectos más humanos otorgándole la misma o incluso una relevancia superior que los aspectos puramente productivos.

En nuestra agencia James Brand & Co, tenemos ciertos valores esenciales, que aplicamos tanto interna como externamente.

El deseo común de todos los que integramos la empresa, es formar parte de un proyecto que podríamos ilustrar visualmente, en un rombo.

Una figura geométrica en la que en cada punta se concentran unos valores determinados.

Por ejemplo, el primero es la autorrealización; es decir, que el trabajo que llevamos a cabo fluya al mismo tiempo que nos apasione. La estrecha relación entre felicidad y creatividad. Creemos en la filosofía de Mihaly Csikszentmihalyi quién definió que el ser humano es capaz de alcanzar el mayor grado de felicidad cuando entra en pleno proceso de dedicación de aquello que le apasiona realizar.

“Un alpinista escala las arriesgadas cumbres del Everest y mientras mantiene el control pleno del ascenso, siente que su cuerpo se funde con la roca. Una bailarina realiza con precisión y armonía una serie de complejos movimientos que hace parecer sencillos, al tiempo que ella misma se siente como flotando. Un cirujano acomete una delicada operación y mientras percibe con todo detalle la interacción entre su bisturí y el órgano del paciente, todo el entorno parece desvanecerse. Un chef elabora un sabroso plato y olvida que ha perdido su fortuna. Unos chicos saltan en monopatín y sus miedos se disipan. Un filósofo piensa y se olvida de que existe. Un músico toca el saxofón y su cuerpo se convierte en música”

Todos ellos fluyen en una “experiencia óptima”. El estado de fluir, el ikigay para los japoneses.

En nuestro mundo podríamos decir que un creativo entra en el profundo proceso de conceptualización creativa, de diseño o de escritura y entra en ese mágico estado de fluir que nada ni nadie más le hace sentir. El programador alcanza una concentración excelsa en su ejecución pasando a formar parte de los códigos que implementa. El estratega se concentra en determinar la mejor táctica para lograr los objetivos y disfruta del camino que va trazando y descubriendo en sí mismo…

¿Recuerdas la película Billy Elliot? En ella una profesora del tribunal del Royal Ballet se dirige a Billy:

Una última pregunta Billy. ¿Puedes explicarnos que sentimientos experimentas cuando bailas?”   A lo que Billy responde ; “No sé. Me siento muy bien. Al principio estoy agarrotado, pero cuando empiezo a moverme lo olvido todo, y es como si desapareciera, como si desapareciera, y todo mi cuerpo cambiara, como si tuviera fuego dentro. Y me veo volando, como un pájaro. Siento como electricidad, sí, como electricidad.”

Lamentablemente las estadísticas demuestran que son muy pocos los profesionales que logran sentirse autorrealizados con su empleo. Varios estudios manifiestan que menos del 10% de los trabajadores a nivel mundial se sienten realizados y satisfechos con el trabajo que desempeñan.

Estudios sociológicos muestran que este es uno de los principales motivos de la depresión y de los problemas de ansiedad de nuestra sociedad. Es una aplastante definición de nuestra especie y de cómo está montando el sistema. Somos capaces de renunciar a lo que realmente somos, a nuestros talentos, a lo que llevamos dentro, a aquello que realmente nos gusta hacer, solo por una cosa, el dinero. Alguien nos engañó desde bien pequeños en la escuela, donde iban desfilando profesores hablando y hablando sin escuchar ni identificar talentos. No se trata de meter toneladas de conocimientos en la cabeza, sino de intentar sacar de ella lo mejor de la pura esencia de cada persona. En el mundo profesional, esto se ha convertido en uno de los grandes retos de nuestros días, que deberían tener presente todas las compañías actuales. Tener gente que se sienta llena y apasionada con su trabajo no debería ser tan escaso, complicado e insólito. Para nuestro grupo esto es un pilar elemental.

El segundo de los grandes valores de nuestra agencia es que exista el mejor ambiente posible dentro de la oficina, basado en un trato agradable, con buen sentido del humor y el máximo respeto entre todos los miembros del equipo con independencia de cargos, edades, jerarquías o perfiles. Tanto el dirigente con mayor responsabilidad como el becario con menos, no dejan de ser personas que merecen disfrutar de un buen feeling y trato de equipo. 

Así pues, procuramos que la comunicación se focalice en un concepto horizontal, dónde la relación entre personas sea directa y positiva.

Este mismo enfoque, lo tenemos muy en cuenta cuando nos centramos en un proceso de selección, dado que priorizamos la cohesión del equipo e intentamos alejarnos de la disgregación por la falta de comunicación o de fluidez en el trato humano.

Compromiso, ilusión, pasión, humildad, amabilidad, positividad y calidad humana, es lo que buscamos en nuestros equipos.

La tercera punta de ese rombo, se basa en el valor del factor económico. El equilibrio profesional idóneo es una ecuación perfecta entre hacer lo que te gusta, hacerlo con compañeros con los que te sientes a gusto y además ganándote la vida con ello.

Evidentemente la economía también debe ser atractiva y nos esforzamos en conseguir proyectos donde la producción, el servicio y el producto estén alineados con nuestros valores y la retribución adecuada.

Gracias a esta filosofía, todos podemos prosperar y progresar dentro de la compañía, con la ilusión de seguir ofreciendo lo mejor de nuestras capacidades.

Por último, y como cuarta punta del rombo, también focalizamos nuestros esfuerzos en crear el espacio idóneo donde realizar nuestro trabajo.

Actualmente, pasamos gran parte de nuestras vidas en el lugar de trabajo, y es indispensable que las instalaciones nos motiven y tengan espacios en los que podamos inspirarnos y sentirnos bien.

Si uno se siente bien donde trabaja, plasmará su wellbeing and happiness en sus tareas o en la creatividad que aporte como profesional.

Los cuatro valores mencionados forman parte de lo que representa la felicidad en James Brand and Co, pero siempre intentamos dar un paso más para «mejorar lo presente».

La lista es orgánica y ampliable constantemente. Por ejemplo, disponemos de medidas tan tangibles como el hecho de facilitar en nuestras oficinas: fruta, café, leche, zumos, fuentes de agua para tener un mínimo cuidado de nutrientes básicos.

Otro aspecto que tenemos en cuenta es el de facilitar los cumpleaños cómo días libres, para que el trabajador pueda disfrutarlo plenamente con sus seres queridos o simplemente disponer de unas horas para él y sus asuntos en un día tan especial.

Normalmente, el día anterior o posterior a la fecha señalada realizamos una pequeña celebración en la oficina, donde todos nos reunimos y disfrutamos de un desenfado encuentro en comunidad.

Alternativamente, y alineado con la vertiente cinéfila y musical de la agencia, también premiamos al equipo con entradas de cine así como tickets para poder asistir a un festival musical o concierto.

Con esta medida, procuramos fomentar el aspecto cultural del grupo.

Otras acciones con las que intentamos aplicar el concepto de felicidad es también ofreciendo la opción de que todos podamos trabajar un día al mes desde nuestro hogar, el Pijama Day, o la de celebrar en cada estación del año una fiesta team building con actividades o encuentros gastronómicos con todo el equipo.

Uno de los últimos team buildings fue las Olimpiadas de la agencia, donde lo pasamos en grande practicando diferentes modalidades deportivas durante más de dos horas. Fútbol, básket, voley, handball, baseball, carreras, balón sentado,… Y tras el esfuerzo físico, unas cervecitas para brindar con todo el equipo y posteriormente una buena cena de equipo en un restaurante exótico y el fin de fiesta bailando y copeando en una discoteca, algo que nos gusta hacer juntos.

 

Solemos llevar a cabo este tipo de actividades esencialmente en Navidad y en Verano, aunque también buscamos la forma de disfrutarlas en primavera o en otras fechas señaladas cómo Halloween.

Este tipo de eventos y acciones fortalecen la unidad del grupo e incluso la capacidad creativa.

Como última y más reciente medida dentro del programa de felicidad de James Brand & Co, hace ya unos cuantos meses hemos disfrutado de la incorporación de un masajista fisioterapeuta que nos visita una vez a la semana.

Para facilitar sus servicios, hemos habilitado una sala y adquirido una camilla con la intención de que cada miembro del equipo pueda gozar y destensar su cuerpo con sus masajes.

La idea es ir incorporando diferentes actividades y servicios para que todos podamos experimentar el confort y la felicidad en nuestro puesto de trabajo. O al menos, acercarnos al máximo a esa idea en la medida de lo posible.

Para fomentar la felicidad, todo aquello que vaya un paso más allá de una pura compensación económica y de un horario concreto, siempre será bienvenido y valorado por los integrantes del equipo.

No se trata de fidelizar, retener talento o de generar productos interesantes, sino de mantener unos valores y una filosofía empresarial basada en el bienestar de las personas.

En definitiva, y entre otros factores complementarios, nuestra idea de HAPPY JOB se basa en cuidar del alma sintiendo pasión y autorrealización con aquello que hacemos, trabajar en un oficina que nos agrade e inspire, cuidar del cuerpo con profesionales como los fisioterapeutas, mantener el buen ambiente y las sonrisas de equipo y ganarse la vida con aquello que nos gusta hacer.